Profe

Acabo de volver de dar mi primera clase de Ingeniería del Software I.

Cuarenta ojos te escrutan. Creen que sabes algo. ¡Por Tutatis! Miedo escénico. Horror.

Y eso que sólo ha sido la clase de presentación: horarios, programa, bibliografía, …

Es terrible estar en el lado oscuro.

Recordatorio:

La lluvia ha dejado de gritar. Ahora sólo se lamenta.

Hoy es un día de esos aburridos, que no apetece hacer nada de nada. Despertarse tarde. Ver cómo llueve. Disfrutar del fresco después de una semana bochornosa. Lavar platos atrasados. Mirar en la nevera si hay algo comestible, porque salir al Pizza Boy a comer requiere el esfuerzo de vestirse, salir y mojarse. Encuentro unos macarrones blancos, fríos y sosos. Podría hacer una salsa, pero la sartén está recién lavada y secándose, y la cocina en el piso de arriba. No me apetece subir. Ketchup. Macarrones blancos, fríos y con ketchup. Cualquiera diría que no tengo decencia culinaria, pero yo creo que estaban incluso buenos. De postre he encontrado una manzana y más tarde tomaré un vaso de leche con café soluble y galletas rellenas de chocolate tipo Príncipe.

Esta tarde publicaré un par de entradas más, pasaré un artículo que tengo pendiente a Latex, y si para la hora de la cena ya no llueve, iré al Pizza Boy a pedir la pizza que lleve más queso. Buenas tardes.

Computational Aesthetics

Estoy (como siempre) de voluntario, esta vez forzoso ;), en un workshop que mi jefe ha organizado en la Universidad.


El nombre del asunto es tan raro y abstracto, que lo último que se hará el viernes por la tarde es una mesa redonda con el tema What is Computational Aesthetics?.

En cualquier caso, ha venido gente a hablarnos de Non-photorrealistic Rendering, colores, arte por ordenador, y métrica de imágenes, entre otras cosas.

2 * 3 * 5

30

Actualización (26/I/2005 21h22):
pastis30
pastisIII

PD: Blogger hoy ha ido como el culo, llevo desde esta mañana intentando actualizar este post.

Rumbo a EUROGRAPHICS 2005

Volví el viernes de pasar una semana muy intensa en Grenoble, una ciudad muy bonita y rodeada de impresionantes montañas que forman parte de los alpes más occidentales. Una semana en que, al contrario de lo que ha ocurrido en Catalunya y de lo que se podía esperar, ha hecho mucho sol, calor y humedad en la Francia oriental.

Llegué hasta allí en tren desde Girona el sábado 28 de agosto por la tarde, muerto de hambre, ya que no había comido. Después de dejar las cosas en el hotel me dediqué a buscar un restaurante donde me sirvieran una temprana cena o una muy tardía comida, pero fue inútil hasta que sobre las ocho empezaron a abrir algunos de ellos. Me decidí por un italiano donde comí unos sabrosos espaguetis a la carbonara, solo en la mesa y solo en el restaurante… fui el primer cliente hasta que llegó una pareja de enamorados (¡chispas!) a los veinte minutos.

El domingo me encontré con la gente de Granada, donde fue el eurographics el año pasado. Con ellos he compartido muchos y muy buenos momentos estos días, especialmente el improvisado viaje relámpago a Lyon el lunes por la noche.

Además de asistir a las presentaciones más interesantes, que aunque no lo parezca dan mucho aliento e inspiración para el propio trabajo de investigación, lo más importante de estos congresos es la parte social, donde te invitan a comer queso (en la cheese and wine party) y a cenar foie de canard (en la cena de gala en la bastille) y la admiración que sentías por aquel doctor del que has leído mil artículos y del que has asistido absorto a su última invited talk se cae al suelo hecha pedazos al verlo borracho e intentando bailar un rock’n’roll con la más fea, o solo, que es peor.

El teleférico que sube a la bastille, donde fue la cena de gala del jueves.

Tener conversaciones absurdas con japoneses también es de lo más divertido y edificante, especialmente cuando te das cuenta de que tienes con ellos mucho más en común de lo que creías al nombrar a Shin Chan.

Y renacer, cuando al final, en el viaje de vuelta en coche con el jefe, chocamos contra una caja enorme de cartón que había caído del remolque del coche de delante y afortunadamente no era nada pesada y sólo provocó una hendidura en el parachoques y un sudor frío en la frente…

… y el año que viene no me lo pierdo, allí estaré, prepárate Dublín.