Hoy se estrena Dexter

Leo a Su que hoy estrenan Dexter en cuatro.

Recuerden que la recomendé efusivamente hace un par de semanas, y si son lo suficientemente vagos (o legales) para no habérsela bajado, es una gran oportunidad para empezar a verla. Es a las 22h45, y después, la segunda temporada de Roma, otra de las grandes series de los últimos años. Lo horrible es que dan dos capítulos de cada serie, así que, como siempre, quemando las series, que van que vuelan, y en horario sólo apto para noctámbulos. Si cuando digo yo que el emule es una maravilla es por algo.

Luego no me digan que no avisé.

Dexter, primera temporada

Teníamos esta serie guardada en el disco duro multimedia esperando algún momento propicio de sequía de series. El momento llegó después de fundirnos la sexta temporada de Friends justo después de la mudanza a la nueva casa, cuando aún no nos habían hecho el traspaso de la línea de teléfono e internet.

Dexter, la serie, tiene el nombre de su protagonista absoluto: Dexter Morgan, un psicópata / asesino en serie, interpretado por un excelente Michael C. Hall, educado por su padre adoptivo para canalizar sus impulsos asesinos hacia personas que «merecen morir». Mientras tanto debe de fingir una vida normal, algo que ha conseguido obteniendo el trabajo perfecto: es experto en análisis de restos de sangre para la policía científica. Hasta aquí pinta bien. Pero es que es aún mejor.


¿Alguien ha perdido una mano?

Esperaba encontrarme un caso distinto en cada capítulo, con una trama secundaria general que levemente introduciría las relaciones entre los personajes; algo tipo C.S.I, o tipo House. Pero no: la continuidad de la trama es total durante los doce capítulos de la primera temporada, y no tiene ni un bajón, cada capítulo cuenta lo que tiene que contar y consigue mantenerte en vilo para el siguiente, donde se desgrana un aspecto más de la personalidad de Dexter, una pista más para encontrar al (otro) asesino. Todos estos aspectos confluyen en un último capítulo que culmina muy dignamente los once anteriores. En este aspecto de la trama global, se nota que está basado en una novela. No creo que la segunda temporada funcione tan bien en este sentido, pero, por supuesto, le daremos una oportunidad.

Hay otros aspectos que quiero destacar. La serie está centrada en su personaje principal, y por tanto, la moral que plana sobre la serie es la de un asesino psicópata, o sea, ninguna. Dexter, por supuesto, está de acuerdo con la pena de muerte, pero está de acuerdo porque lo estaba su padre adoptivo, el policía que le educó «para sobrevivir», y es bajo esta moral que Dexter puede canalizar sus impulsos. Vamos, no es que la serie justifique la pena de muerte (aunque se pueda considerar que sí lo hace), es que esta justificación es necesaria para que el personaje funcione.


¿O un pie?

Luego está el retrato que la serie hace de Miami, que no tiene nada que ver con lo que hemos visto en otras series (y ahora estoy pensando en C.S.I: Miami). El Miami de Dexter se me antoja un retrato realista de lo que sucede en una ciudad que, pese a estar en Estados Unidos, es igual que Cuba pero en la dimensión alternativa donde ésta es capitalista. Si hay algún caso de tráfico de humanos en C.S.I: Miami, se trata como algo ajeno y casual, y si hay algún policía cubano, es la excepción y está perfectamente integrado. En Dexter, la mitad de los policías son cubanos, hablan español entre ellos y llegaron de ilegales cuando eran jóvenes. Además, eso crea un problema real de racismo dentro de la policía. Hay otros detalles, como el mercado de frijoles, carne y frutas, con el mismo aspecto latino que tienen los de Ciudad de México, o la música, pura salsa, ya sea en las discotecas o en la calle.

Hay muchos más aspectos que hacen de Dexter una serie excelente, y no voy a entrar más en ellos, excepto en lo mejor de todo que es el personaje principal. Sus éxitos son los de un niño travieso al que le han salido bien las cosas, que ha conseguido putear al vecino y además echarle las culpas al hijo del mismo, y esa es la interpretación que nos ofrece Michael C. Hall, creando en el espectador una simpatía mórbida que saca el diablito que todos llevamos dentro.

Para terminar os dejo con los brillantísimos títulos de crédito, que no son más que un excelente retrato del personaje con la metáfora del desayuno. La música de Daniel Licht, por cierto, también es excelente.

Actualizo (10/Jun/2008 14h04): He modificado el enlace al video porque parece que algunos navegadores no lo podían ver. Además, en este enlace podéis verlo en mejor calidad, y con algunas diferencias.

Sin tetas no hay paraíso, primera temporada: opinión

Hace unos días escribí sobre esta serie concluyendo:

Veremos a dónde nos llevan los cinco capítulos que quedan, pero esto tiene muy buena pinta. Esperemos que no la caguen.

En realidad me quedaban ocho capítulos (son doce, y no nueve como yo pensaba), y sí, la han cagado.

En realidad afirmo que la serie es realmente excelente hasta el final del capítulo siete. De hecho podrían haber dejado este final como final de temporada, y la serie les hubiera quedado redonda, con sólo siete capítulos, casi una miniserie, pero redonda, perfecta, excelente. Ya si en la segunda temporada bajaba el nivel, se le perdona, que por algo es la segunda temporada y esas cosas pasan. Pero es a partir del octavo episodio, con la huída de los narcos a Colombia, donde todo se hunde, nada cuadra, el carisma de los personajes desaparece, no evolucionan, no aprenden y las situaciones se repiten como el ajo. Una verdadera lástima.

Sólo el último episodio, marcado por un evento inesperado, hace que los personajes despierten un poco y empiecen a ser creíbles de nuevo, pero todo se precipita (algo absurdo, cuando han perdido cuatro capítulos contando cosas casi insustanciales para la trama) hacia un final abierto, para dejar claro que habrá segunda temporada, pero no lo suficientemente impactante para que nos den ganas de seguirla.

En conclusión, por si alguien se plantea verla: ¿La recomiendo? Sí, definitivamente. Pero avisados estáis que disfrutaréis mucho los primeros episodios y luego llegaréis al final solo por inercia, como yo.

Sin tetas no hay paraíso

Es curiosa la relación que tengo con mis hermanas. Ahora que vivo a 1500 quilómetros de ellas hablamos mucho más que cuando vivía a 100, por no hablar de cuando vivíamos en la misma casa, hace ya más de diez años, cuando la comunicación era prácticamente inexistente. El caso es que hablando por teléfono con mi hermana pequeña (sí, está casada y tiene a mi única sobrina, pero sigue siendo mi hermana pequeña) me recomendó la serie Sin tetas no hay paraíso. En pocos días me había bajado los nueve capítulos. Estela se quedó medio mosca, porque dice (con razón) que no podemos perder ninguna oportunidad de seguir practicando el inglés (escuchado en este caso) , pero como Lost y House han estado en pausa hasta esta semana, y le hemos perdido el interés a Battlestar Galáctica, nos quedaba la quinta temporada de Friends (de la que hemos visto diecinueve episodios en diez días) y Sin tetas no hay paraíso.

Después de ver cuatro capítulos, estoy gratamente sorprendido. Sabía que era una adaptación de un culebrón colombiano y me esperaba una mezcla del argumento de La reina del Sur, con las historias de amor y cuernos de Los ricos también lloran y el aspecto castizo de Hospital Central. Bueno, ahora que pienso, no me he equivocado de mucho, es casi exactamente lo que he descrito, pero con la mezcla les ha salido un producto de alta calidad.

El Duque
Te voy a fundir con la mirada, y eso que aún no has escuchado mi voz.

La serie engancha y además está muy bien hecha. El argumento no es original, no deja de ser la historia de la Cenicienta, pero con el acierto de convertir al príncipe azul en un narcotraficante mafioso directamente salido del joven Don Vito (Robert de Niro) de El Padrino II. El hada madrina es una prostituta de lujo y las hermanastras son un hermano pringao y una amiga tan pánfila como la propia Cenicienta, que en eso no ha cambiado. ¡Ah! Y en vez de buscar un zapato de cristal, nuestra cenicienta busca ponerse tetas de silicona.

Los otros dos grandes aciertos son un muy buen guión y el carisma que rezuman varios de los personajes, destacando el capo mafioso Rafael «El Duque» (un excelente Miguel Ángel Silvestre) y esta femme fatale que prácticamente encarna a Jessica Rabbit que es, precisamente, la Jessi (tremenda María Castro). Dos personajes-caramelo con los que encuentro han hecho un gran acierto de cásting. Menos creíbles son ya el policía que sigue el caso de asesinato con el que arranca la serie, y la misma Cenicienta de este cuento de hadas narco, la pobre princesita Catalina (Amaia Salamanca), que de tan mira-qué-penita-doy-mira-qué-ojazos-tengo-que-parezco-el-gato-de-Shrek, dan ganas de volverla adulta con un par de cachetes.


No soy mala, es que me han dibujado así.

Veremos a dónde nos llevan los cinco capítulos que quedan, pero esto tiene muy buena pinta. Esperemos que no la caguen.

Lost, el videojuego

Cuando ya llevamos cinco capítulos de la cuarta temporada de Lost (Perdidos), me entero de que acaban de sacar un videojuego sobre la serie. Os presento los videos que he encontrado.

El primer trailer:

El segundo trailer:

La introducción del juego:

Y una demo de cómo se juega:

No tiene mala pinta.

Página oficial.

Visto en Pixélame.

Vuelve Sarah Connor

Posters

En Estados Unidos ya han echado tres capítulos de Terminator: The Sarah Connor Chronicles, y nosotros ya hemos visto dos. He de reconocer que no esperaba gran cosa, pero el primer capítulo está realmente bien. Está planteado como una continuación televisiva de Terminator 2, con la misma idea de que hay varios terminators malos y un solo terminator bueno que protege a John Connor, el futuro salvador de la humanidad. Sólo que en este caso, el terminator bueno es una chica, Summer Glau, la guapa (aunque algo sosa, lo que como una terminator, es ideal) River de Firefly y Serenity. Se supone que se narran hechos que suceden entre la segunda y la tercera de la saga de películas de Terminator, aunque sobre eso no puedo decir gran cosa porque la tercera no la he visto.

Así que añadimos ésta a las series en curso de la columna de la derecha, junto con la segunda temporada de Roma. Y a partir de la semana que viene, continúan House y Lost. Atentos a sus mulas.

Sarah, John y la terminator

Gominolas

Antes de nada una confesión: yo fui fan de Parchís. De hecho, en cierto modo lo sigo siendo, y a modo de nostalgia ochentera, hasta me haría gracia verlos en una esporádica reunión.

Dicho esto, y después de ver hace varias semanas el video de arriba, tenía curiosidad por saber qué habían hecho con esta interesante idea para una serie. He buscado en las redes de intercambio y no he encontrado nada, pero luego he visto que el primer capítulo lo ha puesto disponible cuatro en la web de la serie. No era mi intención, pero he acabado viéndolo entero.

Total, de la idea interesante no ha quedado nada bueno. En general, este capítulo es patético. El perfil original de cada personaje queda tirado por la borda por unos diálogos absurdos y unas actuaciones pésimas. Tiene tintes de dramón, pero quiere ser una comedia y está lleno de situaciones ridículas e incomprensibles. Especialmente tristes son las actuaciones de Fernando Tejero (si se supone que un personaje canta y toca la guitarra, no puedes poner a un actor con esa voz y que no sabe ni poner los dedos en el instrumento) y de Lluís Homar (yo pensaba que era buen actor, pero es que con ese personaje no se puede hacer nada). Arturo Valls y Kira Miró están en su papel, y sólo están algo bien los personajes de Gorka Lasaosa, el macarra, y de Mariona Ribas, la psicóloga.

Total, que me siento completamente defraudado, porque con un guión sólido, otros actores y unos productores y director que se lo tomaran más en serio, podría haber salido una serie bastante decente. Pero de este modo, no tenemos más que otro despropósito que añadir a las series de ficción españolas, y no hace falta darle la oportunidad al segundo capítulo.

El tema audiovisual y compartiendo de nuevo

Una de las cosas que sí que nos trajimos es la tele, lo que implicará empezar a pagar la licencia. No es tan grave: me habían dicho que sólo había cuatro canales en abierto, pero resulta que aquí también hay TDT, con unos 50 canales y muchos de ellos en HD. ¡Aquí sí que aprovecharé la pantalla panorámica!

Además, ya entrado octubre, varias de las series que seguimos ya han empezado en USA, y después de tres meses sin compartir nada, me he animado a instalar el LPhant, que así a primera vista va de muerte. Ya están en la cola los dos capítulos de Heroes, los dos de House y los seis de The IT Crowd que llevan esta temporada. Además, seguiré con Battlestar Galactica y espero que Porca Misèria se vaya descolgando por ahí.

Licencia de televisión

Ya lo tenía yo oído antes de venir al Reino Unido, pero me importaba más bien nada, total, ¿quién iba a adivinar que me vendría a vivir? Sabía que aquí se pagaba por ver la televisión. En concreto se paga por la televisión pública, la BBC. No me parece mala idea, la verdad. En vez de pagar una televisión pública entre todos, que, además, se comporta igual que una privada, y para colmo es un agujero negro de pérdidas, pues que sólo pague la televisión quien la vea, y que ésta sea un servicio de calidad y sin anuncios.

Ya de entrada el problema está claro: la implementación. ¿Cómo sabes quién ve la BBC y quién no? ¿Cómo lo cobras? ¿Por casa? ¿Por aparato? ¿Por número de integrantes de la familia? ¿Por número de horas totales que se ve la televisión? ¿Por tipo de programa? No debe de costar lo mismo el Doctor Who que el programa de Stephen Fry.

La solución es la más simple: si tienes un aparato de televisión en tu casa conectado a la antena, pagas, aunque la tengas apagada y no la veas o aunque sólo veas la MTV. Total, ¿para qué complicarse la vida si todo el mundo tiene televisión y todo el mundo la usa?

Por cierto, la broma de la BBC cuesta unas 11 libras al mes por hogar.

Pues yo, de momento, y hasta que no haga la mudanza definitiva en octubre, no tengo televisión. Aún así he recibido una bonita y amenazante carta en casa, de la que extraigo algunos párrafos:

Important: Please respond to this letter by 28th August to avoid your details being passed to our Enforcement Division for investigation.

Dear Owner/Occupier,

Our database lists this address as unlicensed. It is important you realise that it is now illegal to use television receiving equipment to watch or record TV programmes at this property, and this will remain the situation until it is adequately licensed.

Please respond by 28th August to avoid an investigation into your case by TV Licensing’s Enforcement Division. The consequences of such investigation can be serious.

[…]

Corre el rumor (y por aquí me han asegurado que es cierto, aunque me sigue sonando a leyenda urbana) que hay furgonetas con antenas por las calles que reconocen dónde hay televisores encendidos. Se me hace difícil de creer, pero bueno.

Sobre la carta, siguen varios párrafos sobre las facilidades de pago, y en medio de todos ellos:

What if you do not use TV equipment at this address?

Please call us on XXXX XXX XXXX and let us know. We will arrange a visit to confirm the situation, following which we will update our records.

Vamos, que si no te tenemos fichado, te vamos a investigar hasta dentro de tus calcetines si tienes tele. Claro, entonces te acojonas y empiezan las preguntas: «Pero yo tengo ordenador conectado a internet, y además un disco duro multimedia en el que tengo guardadas cientos de pelis y series…, si viene el Enforcement Inspector éste y ve el tinglado, a ver si va a querer buscarme las cosquillas para después metérmela doblada».

Pues recurrimos a San Google. y nos encontramos primero el FAQ de la página oficial.

What if I only use a TV to watch videos/DVDs/as a monitor for my games console? Do I still need a licence?

You need to notify us in writing that this is the case and one of our Enforcement Officers may need to visit you to confirm that you do not need a licence.

Please write to us including your name, address and the reason you believe that you don’t need a licence at […]

Pues aún no queda claro. Lo que sí queda claro es que de la visita del forzudo (por eso el enforcement ¿no? 😉 ) no te libras.

Pero en el quinto puesto de la búsqueda nos encontramos con BBC resistance. Interesante que toda acción tenga su reacción y ambas aparezcan en los primeros puestos en el google. Entre las páginas de este interesante site, no encontramos con info on TV Licensing, en cuyo apartado E, está mi caso:

Using the stuff [Case E: The Digital highway]

An interesting case here …

The BBC faces losing hundreds of thousands of pounds in licence fees because of a legal loophole that allows viewers to watch television on the internet for free. Soaring take-up of broadband and technological developments are making internet-streamed television a reality. Last summer, for the first time, the BBC broadcast coverage of the Olympic Games 2004 live on the internet for people to watch on their computers. It has promised to put further broadcasts on the internet as part of a corporate social responsibility drive aimed at boosting broadband take-up and preventing users «falling on the wrong side of the digital divide».

However, although the licensing authorities maintain that anyone watching television on their computer would need a television licence, Ofcom, the communications regulator, and the Department for Culture, question that claim.

Ofcom says that there is a grey area as to whether a licence is required for watching television on the internet.

A spokesman for the Department for Culture said initially that a licence would not be needed and that it was «monitoring the situation».

However, it later said that it would be «inappropriate for the Government to comment on licensing requirements . . . for specific types of equipment».

… So if you receive programme services, live via the internet, for example, BBC On-line [Newsnight is one such broadcast], then you do NOT need to buy a TV Licence.

Genial. De momento nos salvamos, aunque no me extrañaría que en unos pocos meses también hubiera que pagar once libras extras al mes por tener conexión a internet…

Toda esta historia me recuerda a eso de pagar un canon por la compra de soportes multimedia. De entrada somos culpables. Quisiera terminar con la introducción de otra web contra la licencia de televisión, que hace una muy interesante reflexión:

I have not had a television for many years. One would think that would be an end to it, but it isn’t. One cannot simply refuse this entertainment service, without appearing to be dishonest in the eyes of TV Licensing™ (a.k.a. the Television Licensing Authority or TVLA). The non-viewer does not fit into their framework. To TV Licensing™ there are licence-payers and licence-dodgers and the non-viewer (with whom they really have no business) is treated as a suspect licence-dodger. Whether there should be a licence-fee at all (or the present organisation to collect it) an interesting topic; however, this site is primarily concerned with how the mechanism of BBC funding unfairly affects those who do NOT have television.