Choque

Volvíamos del parque en bicicleta y Marc ha chocado contra un BMW aparcado en la acera. Le ayudo a levantarse, compruebo que no tiene nada, saco la bicicleta y miro al coche por encima sin fijarme mucho. Entonces riño a Marc, que tiene que mirar siempre para adelante y fijarse por dónde va. Me dice que no ha visto el coche. “Ok, nos vamos”, digo, y me vuelvo a subir en la bici.

Alguien grita a lo lejos. Veo a una señora que agita unas llaves y va con su hijo. Miro a mi alrededor a ver si llama a alguien que no sea yo. Nadie. Es a mí. Me bajo de la bici y la espero, a ver cómo arreglo esto.

Me empieza a hablar, óbviamente en alemán. No entiendo un pijo. Le digo en inglés “I don’t understand” y empiezo a mirar con más atención al coche. Aparte de un par de manchas de grasa del niño y goma del mango de la bici, no tiene absolutamente nada, ni un rasguño, y se lo hago notar. Sigue hablando y entonces yo entiendo que me habla de un tercero y caigo en la cuenta de que el coche no es suyo. Le pregunto. Efectivamente no es suyo y sí entiende inglés. Le pregunto si conoce al dueño y me dice que no, pero que le he de dar mi teléfono para dárselo al dueño cuando le vea. Visualizo la situación y flipo a cuadros.

Aparece por allá un chaval veinteañero en bici. La señora le para y le pregunta si entiende inglés y le cuenta lo que ha pasado. El chaval mira el coche y no ve nada, y nos lo dice. Mientras, le hago fotos al coche, que aparcado en la acera tiene mucho más que perder que yo si ha de venir la policía. Y también así me aseguro de que no me cuelen luego una rallada que no he hecho.

Entonces aparece el dueño. Un tipo alto moreno, vestido con camisa y pantalones negros, pelo negro repeinado hacia atrás y con el tatuaje de un cuchillo (aunque en sucesivas versiones de esta historia se va a convertir en una cimitarra, lo veo venir) en el cuello, debajo de la oreja. Viene acompañado de otro tipo de similares características. La señora le explica el cuento, yo le digo que el coche no tiene nada y que lo revise. Lo mira, rasca una mancha que había en el parachoques, mientras yo le digo mi versión sin saber siquiera si sabe inglés. Dice algo de la policía. Yo digo “Police? No need for police”. Contesta “it’s ok” se va con el colega tal como ha venido.

La señora entonces se da la vuelta y se va.

Yo reúno a mis niños y les digo que nos vamos. Entonces el chaval de la bici me dice “no te preocupes, esta señora no tiene problemas de los que preocuparse y se dedica a buscárselos a los demás. Muchos alemanes son así, no les hagas caso”. Le contesto que estoy muy agradecido por su apoyo. Me ha hecho sentir bien.

Nosotros seguimos nuestro camino a casa.

Rebranding

El colegio de secundaria de mi barrio es el peor colegio con diferencia de entre todos los colegios de esta ciudad pija por excelencia del Reino Unido.

Yo veo dos motivos para esto: primero, es el colegio que está en el barrio chungo de la ciudad. Claro que el barrio chungo de Cambridge es muchas veces mejor que el barrio medio de Manchester o Birmingham, pero en algún barrio han de poner las viviendas sociales y en algún sitio se han de vender las drogas, así que mejor que repartírnoslo, lo ponemos todo junto en un solo barrio para que estas cosas feas no las vean los turistas ni las notemos esas clases trabajadoras que nos creemos de clase media. La eternalización del gueto, vaya. Nada que no se sepa.

El segundo motivo es parecido, pero a nivel colegios. Ningún colegio quiere a los hijos de la gente chunga, que dan mala imagen, y en vez de repartírselos, difuminarlos y que acaben confundiéndose con los niños de padres que quieren que sus hijos sean “algo en la vida”, para ver si se les pega algo, pues no, acaban todos juntos en el colegio del barrio, que se ve desbordado de adolescentes cuya imagen de los adultos es de alguien que se gasta el dinero de las ayudas del gobierno en pintas en el pub.

En éstas andamos que el gobierno británico decide privatizar los colegios, dando la gestión de los cuales a unas entidades privadas que los convertirán en “academias”. El objetivo de esto es que las academias competirán entre ellas para atraer alumnos, y así, en global, mejorar la educación. Puro liberalismo, ya veis.

Pues el colegio de mi barrio es academia desde el pasado septiembre, y después de un curso en el que los nuevos gestores se han espantado con el percal que se han encontrado, están empezando a tomar decisiones…

New name for ‘new era’ at Cambridge secondary school

Nuevo nombre, nueva marca, nuevo logo. Mejoremos primero la imagen que ya veremos cómo arreglamos el problema de verdad… si es que lo hacemos. Puro liberalismo, ¿lo habíamos dicho ya?

Yo les doy siete años, si es que sigo aquí, hasta que Eric tenga que empezar secundaria y nos planteemos a qué colegio academia quiere ir. Mi apuesta es que no habrá mejorado mucho.

Desde TAM London

Estoy con Rinzewind, Goldstein y Krollspell en algo llamado The Amazing Meeting. Ya ha terminado el primer día de la conferencia y ha estado realmente bien. Escribo desde el iPhone, así que lo dejo aquí, que el miniteclado es pesado, y ya actualizaré mañana.

A week in New Orleans: day 1, from London to New Orleans via Atlanta

Written on Saturday 1st August 10h25 (local time)

First I would like to apologize to my usual readers here. For a few days this blog will be in english and strictly related to my days in New Orleans. I have come here to be for the first time in 10 years and for the second time in my life at SIGGRAPH, the most important conference in graphics in the world.

I wish I had had the opportunity to do a proper interactive update of my impressions these days at the SIGGRAPH and High Performance Graphics (HPG) at New Orleans but nor the hotel nor the HPG conference (in which I am now, just before it starts), have free wi-fi to conect to internet. I probably will pay the 5 dollars (actually it has been 14.95 USD, so now it is even les likely that I update more often) for 24 hours conection tonight at the hotel and publish all this, but meanwhile I write offline.

Yesterday it was just the day of travel. It was a bit of a nightmare, especially from the moment I arrived to Atlanta, where I had to take a second plane to New Orleans. The flight from London was one hour late and I had only 2 hours and 15 minutes now reduced to 1 hour and 15 minutes to get to pass immigration, get the luggage, check in again, pass through security and get in the plane. It was the time to fly and I still was queueing to check in the luggage to New Orleans. I was lucky, though. Somebody from Delta shouted then that all flights were delayed. Mine was expected for 23h30, two hours later than scheduled. Actually, finally we were flying at 00h30, after no less than 4 changes of gate number.

I arrived really late and tired to the hotel, I have slept 5 hours, and here I am, listening to some guy talking about BVH…

Esto sí es un partido verde

Vivan las plantas, muera la humanidad.

partidoverdecorajepenamuerte

Y es que andan de elecciones en México, y visto desde la perspectiva del visitante, esto es chanante.

(Intenté tomar fotos propias pero no salieron muy bien, así que he tomado la imagen de chavirao.)

Descanso

Cuando compré los billetes a principios de febrero, la fecha del 22 de mayo parecía muy lejana. Y ya mismo es mañana.

En la pizarra donde organizamos el trabajo del día, ya tienen preparada la siguiente foto para poner en mi casilla de “tareas en curso”:

sombrero

Lo juro. La ha elegido mi jefe.

No sé hasta qué punto voy a desaparecer del blog, de los comentarios, de los comentarios de vuestros blogs, de las listas de correo, de facebook y demás movidas virtuales, pero lo más seguro es que me perdáis bastante de vista durante tres semanas.

No arméis mucho escándalo en mi ausencia.

Lo bueno de Inglaterra

Porque, como ella, me he pasado demasiadas veces por aquí sólo para criticarles, y pocas veces reparamos en las cosas positivas, y así nos va cuando vamos por el mundo sólo de oídas

Porque también hay que ser justo, me apropio de las palabras de mortiziia, a pesar de todo

Me gusta de Inglaterra la tranquilidad, el verdor, el respeto. Me resulta imposible imaginar un piso bajo sin rejas en España, sin cortinas, sin puertas blindadas, con todo a la vista y sin que se produzcan incidentes a porrillo. Me gusta que los trabajadores sean importantes de por sí, me gusta que quien te emplea no te trate como si te estuviera haciendo un favor; me gusta que la gente se disculpe y dé las gracias en el ámbito laboral y en la calle. Me gusta que no haya una diferencia brutal entre el coste de la vida y la cuantía de los salarios. Me gusta el inglés, este idioma tan versátil, tan sumamente rico, tan lleno de posibilidades. Me gustan las abuelas fumando en bicis destartaladas con sus trajes a la última moda de los años 50 [… (no se pierdan lo demás)]

Pasaporte para un bebé no inglés en Inglaterra

Èric no es Inglés, a pesar de haber nacido en Inglaterra. No es algo muy importante, la verdad. Por ser español, es también europeo, y eso, hasta que nos volvamos locos y volvamos a cerrar las fronteras, es tener las puertas abiertas en gran parte del mundo. Pero claro, hay que tener un pasaporte, y como no es inglés, no vale ir a la oficina de pasaportes de nuestro pueblo.

Hay que ir al consulado de España en Londres.

Para el pasaporte de Èric hace falta tenerlo inscrito en el libro de familia, una autorización del padre o la madre, pagar 12.05 libras, una foto del bebé y, si quieres que te lo manden a casa, un sobre prepagado con tu dirección. Entonces tendrás el pasaporte en casa en dos o tres semanas.

Para inscribir al bebé en el libro de familia hace falta que los padres estén inscritos en el consulado, fotocopias de los pasaportes, el registro inglés del nacimiento del bebé y, como la madre no es originaria española, una copia del registro de la madre en el registro civil español. Si quieres que te lo manden a casa, igual, das el sobre prepagado y en una semana lo tienes de vuelta.

Para registrarse en el consulado hace falta una copia del pasaporte, una prueba de residencia (la factura del gas, por ejemplo) llenar el formulario y presentarse personalmente en el registro del consulado.

De todo esto nos dimos cuenta hace poco más de una semana y tenemos el vuelo a Barcelona para este viernes que viene. Por supuesto, el niño no puede volar sin DNI o pasaporte.

Así que el martes nos dirigimos los tres en coche al consulado de Londres con una carpeta de documentos y fotocopias listos para adelantar todo lo posible y dispuestos a posponer el vuelo dos o tres semanas si no nos aseguraban tener el pasaporte para el día 20. La solución pasaba, aparte por implorar máxima celeridad en los procesos, por evitar la parte de enviar documentos por correo, así que hubo que volver a Londres el viernes a por el libro de familia, tramitar entonces el pasaporte de Èric, y nos han prometido que lo tendrán el jueves 19.

Y este viernes volamos a Barcelona a pasar cinco días.