Los cuatro tabús de la paternidad

Ayer me encontré confesando en un comentario del blog de Su que yo, a veces, odio a mi hijo. Cuesta decirlo y cuesta escribirlo, pero lo que más cuesta es enfrentarse al momento en que, cuando tú estás muerto de sueño y él no deja de gritar y patalear en su cama, sientes que deseas con todas tus fuerzas tirarlo por la ventana y librarte de la pesadilla. No lo haces, por supuesto, pero de pronto entiendes todos los filicidios que aparecen en los periódicos. Esto es solo un ejemplo personal de cosas que no se pueden contar en público. Hay unas cuantas más. Algunas quedan recogidas en este emocionante video que he encontrado hoy en uno de los blogs de Quo. Vale la pena (se pueden activar los subtítulos en castellano):