Cabaret

Fuimos ayer a la sesión de la tarde a ver este clásico del teatro musical.

El musical original se estrenó en Broadway en 1966 y un par de años más tarde en el West End de Londres, pero su fama se debe a la producción cinematográfica que Bob Fosse estrenó en 1972, con Liza Minelli, Michael York y Joel Grey. Yo vi la peli hace muchísimos años y sólo recordaba de ella que no me gustó demasiado.

La historia va de un escritor americano que llega a Berlín a principios de los años treinta con la intención de inspirarse para su próxima novela. Allí conocerá a la cabaretera Sally Bowles, con la que tendrá un romance. Mientras tanto una trama aparentemente secundaria va dando pinceladas hasta que al final engulle el argumento, convirtiendo un drama romántico en una tragedia histórica con nazis de por medio.

Emcee y las chicas

El musical tiene grandes bazas. Primero, la música, algunas canciones y algunas coreografías, que por algo son grandes clásicos del musical. El primer número Willkommen, el de No se lo digas a mami y el clásico del Money, money, son absolutamente maravillosos. Segundo, hay dos personajes enoooormes: Sally Bowles y Emcee, el maestro de ceremonias, probablemente encumbrados por las interpretaciones de Liza Minelli y Joel Grey en la película, de tal modo que cualquier nueva elección de casting para estos personajes ha de tener en cuenta el parecido físico y los registros de los de la película. En el caso de la versión de Barcelona, han dado en el clavo con Marta Ribera (estupenda en expresividad y registros de voz) y Victor Masán (deliciosamente excéntrico), respectivamente. Otro acierto son las chicas del cabaret, que aportan una gran sensualidad, al menos en las primeras canciones. Desgraciadamente esta sensualidad se pierde a medida que avanza la trama y, en mi opinión, la obra se viene abajo después del número del Money, money.

Sally Bowles

Y es que yo pienso que la historia no está bien contada. No hay un hilo argumental claro que enlace las escenas, las distintas canciones, con la trama general. Sólo hay sutiles pistas de lo que vendrá en la segunda parte, un personaje deseando suerte en yiddish, otro leyendo el Mein Kampf, … Todo esto no ayuda a crear un musical sólido, sino un conglomerado de buenas canciones por aquí, grandes personajes por allá, y un par de historias que van por libre y que podrían pertenecer perfectamente a diferentes libros, películas u obras de teatro. Según recuerdo vagamente, estos problemas ya los tenía la película.