Las películas de la semana

ATRÁPAME SI PUEDES

El último Spielberg antes de que este fin de semana se estrene The Terminal en Estados Unidos es la historia (supuestamente basada en una historia real) de un falsificador de cheques (Leonardo di Caprio) y la persecución de éste por parte del agente del FBI (Tom Hanks) encargado del caso, que evidentemente no tiene otra cosa que hacer que perseguirle, primero por todo Estados Unidos y luego por todo el mundo (estos del FBI deben de tener presupuesto ilimitado).

Excepto la semirabia que me da la trampa ésta del principio (“based on a true story”) y el final (sin (demasiados) Spoilers: “Actualmente Frank Abagnale hace esto ésto y aquello”), que es lo que tiene en común con los telefilmes de sobremesa de sábado y domingo en A3, y también aparte de su casi excesiva duración, la peli en sí es entretenida y hasta cierto punto disfrutable. Y es que Spielberg tiene oficio, sobre todo cuando no se pone pesado con dramas familiares y traumas infantiles, y se dedica a mostrarnos acción, que es lo que mejor sabe hacer (la serie de Indiana Jones es lo mejor que tiene este hombre en su filmografía desde mi modesta opinión). En resumen, un Spielberg sin muchas pretensiones nos presenta una peli normalita para pasar el rato.

DOLLS

La tercera de Kitano que veo y una nueva sorpresa. Si las dos que había visto tenían poco en común, Dolls no se parece en nada a El verano de Kikujiro o Brother. Hoy toca la última del ciclo (Zatoichi) y estoy muy expectante. Por cierto, si además de estas cuatro hay alguna de Kitano imprescindible, estoy abierto a propuestas.

Dolls son tres historias de amor fou, narradas en pura poesía visual y apenas enlazadas por algunos encuadres comunes. En realidad hay una historia principal que se rellena con las otras dos historias, de menor importancia en metraje, pero fundamentales para dar un poco de ritmo a la película. Son tres historias tristes y dramáticas que son un buen material en sí mismas pero de muy difícil factura, y es en este complicado equilibrio entre el dramón y el azucaramiento empalagoso donde Kitano encuentra el punto justo en la fotografía, la música, el montaje, en definitiva, la forma de contar, enlazar y enlazarnos en las tres historias. Es el punto de equilibrio donde viven la belleza, la armonía y la poesía.

BLADE

Habiendo visto la segunda primero, de la primera me esperaba muchísimo más de lo que me encontré. Al menos la segunda tenía su gracia en el personajillo de Santiago Segura y sus salidas (“torentetré”) y seguramente me dejó mejor sabor de boca por el buen oficio de su director Benicio del Toro. Parece que el director de la primera (Stephen Norrington) sólo sabe hacer que estropear el material medio decente que tiene entre manos (ver la última chapuza que hizo con La Liga de los Hombres Extraordinarios) y es que está claro que viene del mundo de los efectos especiales y mejor se hubiera quedado allí. Imagino que después de lo que ha hecho, los comiqueros le deben de tener ya crucificado ;).

Y como ya he visto Zatoichi, porque lo anterior lo escribí ayer, pues ahí va…

ZATOICHI

… o las aventuras de un samurai ciego. Zatoichi es una película que tiene, en su forma de contar la historia, mucho que ver con Brother, no sólo por su argumento, que traslada el mundo mafioso (o yakuza) de Los Angeles al ambiente samurai de un pueblito japonés de hace unos siglos, sino también por su forma de tratar los flashbacks y sobre todo por cómo mezcla el humor socarrón característico de las películas de Kitano con una violencia extrema, casi gore. Kitano vuelve a protagonizar un film después de su desaparición momentánea en Dolls, esta vez con pelo oxigenado, los ojos cerrados, la cabeza ladeada y un inseparable bastón que esconde una afilada hoja que parece esconder la vista que al personaje de Zatoichi le falta y la intuición necesaria para acertar en todo momento donde más le duele al enemigo. Excepto por la máxima esa de “los demás sentidos se agudizan”, no se nos explican los “superpoderes” del ciego, pero no hace falta, sabemos que nuestro pequeño héroe siempre sabrá dar la estocada fatal contra la mafia local. Como en las demás pelis de Kitano, hay un nutrido grupo de personajes en la órbita del protagonista que no tienen desperdicio; las geishas, el sobrino, la tía, los viejos del bar, los mafiosos, el guardaespaldas, … Lástima de la coreografía del final, a la que con mucho gusto le pegaría un tijeretazo, porque prácticamente me estropea la peli.

De cómo funciona el mundo

El sabio mísero

Cuentan de un sabio que un día
tan pobre y mísero estaba,
que sólo se sustentaba
de unas hierbas que cogía.
¿Habrá otro (entre sí decía)
más pobre y triste que yo?
y cuando el rostro volvió,
halló la respuenta, viendo
que iba otro sabio cogiendo
las hojas que él arrojó.

Calderón de la Barca

Las películas de la semana

(ten cuidado con los Spoilers)

El verano de Kikujiro

Esta peli la vi la semana pasada, pero hay dos razones por las que la comento en ésta. La primera para hacer bulto, y así junto las pelis vistas en dos semanas en una ;). La segunda para poder tener una visión algo más amplia sabiendo que sería la primera que vería de un ciclo de pelis de Takeshi Kitano que están dando en el Truffaut de Girona. Hoy, por cierto, iré a ver la tercera: Dolls.

El verano de Kikujiro es una road movie contada desde el punto de vista de un niño huérfano de padre que quiere viajar para conocer a su madre y lo hace acompañado de un amigo de su abuela, un personaje un tanto especial, el tal Kikujiro. Como en toda road movie, lo importante no es el destino, sino el viaje. La razón del viaje (el encuentro con la madre) no es más que una excusa para contarnos de forma episódica las aventuras que viven el niño Masao, Kikujiro, y toda la serie de entrañables personajes que se cruzan por su camino. Personajes que sin duda son lo más característico de la película, son sus reacciones y decisiones absurdas que dan pie a cómicas e infantiles situaciones (que dada la premisa argumental sobre ‘punto de vista’ no ha de extrañar) que son el alma de la película. Quizá para los que estamos acostumbrados a un cine más occidental, la película se alarga en demasía, sobre todo teniendo en cuenta que el ‘desencuentro’ con la madre (en un Spielberg cualquiera esto sería un clímax) se produce cuando aún falta más de media hora para concluir las dos horas largas de metraje. Por cierto, uno sale del cine cantando la maravillosa melodía de la banda sonora de la peli.

Brother

A primera vista Brother no tiene nada que ver con El verano de Kikujiro, excepto el actor principal ‘Beat’ (que no es más que el mismo director Kitano con otro nombre), en lo que en una es una infantil road movie en la otra es una violenta historia de mafiosos. Habría otros dos puntos en común, el peso fundamental de ambas historias son los personajes, por un lado, y por el otro, algo mucho más sutil, es el tipo de humor que ambas destilan. Parece mentira pero el casi burdo humor negro de Brother tiene muchos puntos en común con el humor infantil de El verano de Kikujiro. Pero no confundamos, Brother no es una peli de humor, es una peli de mafiosos, bastante violenta, por lo tanto. Narra la historia de Aniki (‘Beat’ Takeshi), un miembro de la mafia japonesa (yakuza) que tiene que huir de Japón y se instala en Los Angeles, y por obra y gracia de su personalidad, acaba montando casi sin pretenderlo una súperestructura mafiosa en LA, enfrentándose a latinos, otros japoneses y finalmente a los grandes clásicos italianos, los auténticos mafiosos a los que nunca podrá vencer, en un maravilloso guiño a los clásicos del género (léase El Padrino & co.).

El club de las primeras esposas

Domingo tarde, peli en la tele, intentando luchar contra el sueño de la siesta… la verdad esta historia de la venganza de tres mujeres contra sus exmaridos, que las han abandonado por mujeres más jóvenes, no me interesó prácticamente nada. Quizá en algún momento tenía su gracia el personaje de Goldie Hawn por la autoreferencia de interpretar el papel de una actriz a la que sólo dan ya papeles de “madre de la protagonista”. Total, lo mejor es que para no quedarme dormido en el sofá me dediqué a lavar ropa, poner comida a los periquitos, regar las plantas…, y mi pisito está irreconocible.

Charada

Tenía esta peli en la estantería de “DVD coleccionables de periódicos por ver” y ya le tocaba el turno en una noche de domingo en que después de la decepción de la tarde preferí no ver ni qué había en la tele.

Charada resultó ser exactamente lo que me esperaba. Diferente hubiera sido hace más de un año, ya que antes de que estrenaran La verdad sobre Charlie (que no he visto) yo, ingenuo de mí, creía que Charada era una historia de amor a lo Pretty Woman o Sabrina. Una vez asimilado que Charada es un ‘whodunit’, no hay sorpresas, incluso hasta los cambios de nombre del personaje de Cary Grant (un personaje plano que no tiene más carisma que ser un gran interrogante con patas hasta el final), llegan a aburrir. La historia de amor es tan dulce y ella (Audrey Hepburn) tan lanzada que, vamos, no me la trago. La parte de misterio de la historia está bien, y lo mejor para mí, sin duda, es Walter Matthau y su personaje.

Primer día

Bueno, por fin me he animado a hacer un blog o bitácora de estos. Aún no sé de qué voy a escribir o si este va a ser mi único post, cosa bastante probable. Paso por lo tanto de hacer declaración de intenciones ni nada de esto, de momento, hay suficiente por hoy.

Bienvenidos, por cierto.