Persuasión

En una discusión puedes acallar a tu oponente mediante la ventaja de tener más fuerza, más riqueza o más cultura. Pero aún así no conseguirás convencerle de verdad. Aunque ya no te responda, en su corazón mantendrá su opinión. La única forma de cambiar esta opinión es hablarle calmada y razonadamente. Cuando entienda que no tratas de derrotarle sino de encontrar la verdad, te escuchará y quizás acepte tus palabras.

Jigoro Kano, inventor del Judo.

Ha sido la frase de la semana en The Skeptics Guide to the Universe, y me ha encantado.

Rebranding

El colegio de secundaria de mi barrio es el peor colegio con diferencia de entre todos los colegios de esta ciudad pija por excelencia del Reino Unido.

Yo veo dos motivos para esto: primero, es el colegio que está en el barrio chungo de la ciudad. Claro que el barrio chungo de Cambridge es muchas veces mejor que el barrio medio de Manchester o Birmingham, pero en algún barrio han de poner las viviendas sociales y en algún sitio se han de vender las drogas, así que mejor que repartírnoslo, lo ponemos todo junto en un solo barrio para que estas cosas feas no las vean los turistas ni las notemos esas clases trabajadoras que nos creemos de clase media. La eternalización del gueto, vaya. Nada que no se sepa.

El segundo motivo es parecido, pero a nivel colegios. Ningún colegio quiere a los hijos de la gente chunga, que dan mala imagen, y en vez de repartírselos, difuminarlos y que acaben confundiéndose con los niños de padres que quieren que sus hijos sean “algo en la vida”, para ver si se les pega algo, pues no, acaban todos juntos en el colegio del barrio, que se ve desbordado de adolescentes cuya imagen de los adultos es de alguien que se gasta el dinero de las ayudas del gobierno en pintas en el pub.

En éstas andamos que el gobierno británico decide privatizar los colegios, dando la gestión de los cuales a unas entidades privadas que los convertirán en “academias”. El objetivo de esto es que las academias competirán entre ellas para atraer alumnos, y así, en global, mejorar la educación. Puro liberalismo, ya veis.

Pues el colegio de mi barrio es academia desde el pasado septiembre, y después de un curso en el que los nuevos gestores se han espantado con el percal que se han encontrado, están empezando a tomar decisiones…

New name for ‘new era’ at Cambridge secondary school

Nuevo nombre, nueva marca, nuevo logo. Mejoremos primero la imagen que ya veremos cómo arreglamos el problema de verdad… si es que lo hacemos. Puro liberalismo, ¿lo habíamos dicho ya?

Yo les doy siete años, si es que sigo aquí, hasta que Eric tenga que empezar secundaria y nos planteemos a qué colegio academia quiere ir. Mi apuesta es que no habrá mejorado mucho.

Son sobornos

No son sobresueldos, son sobornos.

No es un dinero sobrante, que por no declararlo se reparte en metálico en sobres y todos contentos. Es dinero que no se puede declarar ni poner en una contabilidad oficial porque viene de donaciones ilegales que algunos empresarios han hecho a cambio de favores, adjudicaciones a dedo, aeropuertos sin aviones, trenes de alta velocidad sin pasajeros, morteradas de ayudas a la banca que tapan agujeros negros de improvisación y chapucerío financiero.

No son los sobresueldos. No es que el presidente acabe cobrando dos o tres veces más que su sueldo oficial, o varios sueldos oficiales a la vez y otros más en cajas de puros, con billetes dentro en vez de puros, que le trae periódicamente a su despacho el tesorero del partido. Es que nos saldría a cuenta quintuplicar el sueldo del presidente, todos los secretarios y ministros. Nos saldría a cuenta ser nosotros los sobornadores si en vez de adjudicar a dedo y legislar para ellos, adjudicaran por concursos justos, en proyectos que sean inversiones reales en ciencia, educación, sanidad e infraestructuras para los ciudadanos y que legislaran pensando en el bien común.

Pero es que, además, son liberales, y claro, eso del bien común les hace venir náuseas. El pueblo somos un recurso más que explotar, gente que se queja, grita y a veces molesta, pero lo importante es que trabajen mucho, eficientemente y por poco dinero. Luego ya me olvidaré de la competitividad y la productividad cuando le dé la concesión de las autopistas a esa empresa cuyo presidente es amigo mío desde el colegio y que ya me contratará con un sueldazo por ir a un par de reuniones al mes cuando deje de ser ministro.

Y todo esto lo estamos sabiendo, no porque algunos periodistas estén haciendo bien su trabajo (aunque espero que algo de eso haya), sino por envidias, rencillas y luchas de poder dentro del partido. Algo así se ha mantenido y afianzado durante décadas, no hasta que alguien se siente incómodo moralmente y canta, sino hasta que alguien que pregunta “¿qué hay de lo mío?” recibe por respuesta un “no, para ti no queda”. Y al final, claro, los que están en la cárcel son los intermediarios que partían y repartían, tesoreros, contables con libretas B escritas a mano y caraduras necesarios de traje y corbata, y algunos con bigote, y que les invitan a bodas de hijas de presidentes, con muchos amigos en ambos bandos. ¿Y los sobornados? Ahí están, impunes, esquivando cañonazos desde detrás de televisores de plasma o inventando neologismos en ruedas de prensa surrealistas. ¿Y los sobornadores? Ni se les ve ni se les espera. Algunos estarán en latinoamérica buscando nuevas minas de ladrillo que explotar y nuevos gobiernos que corromper, que allí ahora son mercado emergente y España ya no tiene un puto duro y está más seca que un pistacho.

Acabe todo como acabe, ya sea que llegue Rajoy a las próximas elecciones o no (aunque al paso que va parece que no lo mueve nadie ni aunque demuestren que ha matado a un gatito y salga el video en youtube), me pregunto qué hace el partido que ha gobernado 13 de los últimos 23 años tan callado. A parte de que están hundidos y sin discurso, ¿alguien sabe cómo se llaman el contable y el tesorero del PSOE? Deben estar escondidos dentro de alguna caja fuerte de Ferraz.

Un último apunte. Pongamos que PP y PSOE lo siguen haciendo todo igual de mal en los próximos dos años y medio y no consiguen engañar al 40% del electorado que todavía les apoya (bajando desde el 80%, recordemos). Pongamos que llega IU y consigue la mayoría simple (si esto ya es difícil, lo de absoluta es imposible) de los votos. Si esto pasa, a los sobornadores sólo les quedan dos opciones: o corrompen al nuevo gobierno sin complejos como saben hacer y llevan haciendo durante décadas, y seguimos fingiendo que estamos en democracia, o se quitan de verdad la careta y montan un golpe de estado, demostrando que nunca hemos sido una democracia.

No son sobresueldos. Es el sistema.

Matones de recreo

Los matones del cole te quitan el bocata en el recreo. Luego ponen un puesto en el que te lo venden más barato que en el bar. Entonces te quedan tres opciones. O te quedas sin almorzar, o compras uno en el bar, o les compras el bocata a los matones sabiendo que si lo haces mañana te lo quitarán con más ganas.

Así está el mercado inmobiliario en el Reino Unido.

Después de cinco años con los precios inmobiliarios estancados y con signos de que la economía no se está recuperando todo lo bien que quisieran desde la crisis del 2008 (sí, aquí la crisis fue en el 2008, o ese es el discurso mediático, ya saben), al gobierno británico se le ha ocurrido la brillante idea de reactivar el mercado inmobiliario, y de paso la construcción, y de rebote la economía entera, ya saben, con un plan de ayudas al comprador. “Help to buy”, le llaman, como si te fueran a lanzar un salvavidas. Un salvavidas que por fin te convertirá en propietario. “Landlord”. La misma palabra ya te lanza al estrellato de la clase privilegiada de los terratenientes, aunque tu pedazo de tierra sólo puedan llegar a ser 60m² por 180.000£ en un piso de dos habitaciones minúsculas en Cambridge. Tierra que ni siquiera es tuya, por cierto, que el terreno sobre el que está el piso es de otro al que le estás alquilando, pero ése es otro tema. Total que el gobierno reserva 140.000 millones de libras (léase bien: 140.000.000.000£), para prestar sin intereses el 20% del valor de la casa, siempre que tú pongas el 5% y el banco el 75% que falta. Un chollo ¿no?

Pues no. Les doy 10 segundos para pensar por qué no es un chollo.

¿Ya?

Pues eso: los precios han subido casi un 10% en este año, y la medida ni siquiera está en marcha, creo, al menos no totalmente. ¿Lo veis o no? Hagan sus cuentas. El libre mercado se ha comido de un solo bocado la ayuda del gobierno. Te has quedado sin bocata del almuerzo y de paso te han mordido los dedos. Ya se han visto ratas acercándose a los bocadillos, además. ¿La alternativa? Alquilar a unos precios carísimos, como los de los bocatas del bar.

¿”Help to buy”? Basura. Basura mediática. Los que tienen los ojos abiertos ya lo llaman “Help to sell”, porque en realidad sólo es una medida para hinchar una burbuja que nunca llegó a reventar en este país, pero a la que la economía británica es adicta y cada vez necesita una dosis más alta de ladrillo. ¿Que no? Miren a España…

Pero no se preocupen que no aprendemos. Vuelvan a mirar a España.

Autoespionaje industrial

El analista de la empresa nos acaba de pasar un artículo muy interesante sobre cómo opera la transferencia de conocimiento dentro de la empresa y cómo muchas veces este conocimiento se acaba borrando. ¿Por qué se ha hecho esto así? ¿Cómo funciona realmente? Vale, esto lo vendemos, le funciona al cliente y a nosotros nos reporta beneficios, pero si queremos ampliar sus funcionalidades, cambiarlo, mejorarlo, ¿sabemos cómo? ¿O tendremos que acabar recontratando a la gente que hace varias décadas lo diseñó y ejecutó?

No se pierdan la historia. Aquí un par de extractos.

I worked for several decades at a large petrochemical company. In the early 1980s, we designed and built a plant that refines some hydrocarbon type stuff into other hydrocarbon type stuff. Over the next thirty years, institutional memory of this plant faded to a dim recollection. Oh, it still operates, and still makes money for the firm. Day to day maintenance is performed, and the skilled local crew is familiar with the controls, valves, safety systems, and other such.

But the company has forgotten how it really works.

[…]

We hear a lot about the spy-movie kind of corporate espionage. I’d love to read a study of reverse corporate espionage, where companies forget their own secrets and employees have to unofficially get them back. I’m convinced it happens more than you’d think.

¿Qué me pasó?

“¿Qué te pasa, Alex? ¿¡Qué te pasa!?”. Oigo entre brumas la voz de mi mujer.

Abro un ojo y veo las cajas que hay debajo de mi cama. Mi cara contra el suelo. ¿Me habré caído de la cama? Es mi primer pensamiento descartado al sentir que mi pierna izquierda está apoyada en una postura extrañísima contra la mesita de noche. Estela sigue exaltada. “Nada, estoy bien, no me pasa nada…”.

Tengo en mis brazos una jarra de plástico empiezo a recordar. No estaba durmiendo. Estaba sentado en mi cama agarrado a la jarra a ver si podía vomitar después de una noche de dolor de tripa. No hay otra explicación: me he desmayado. Siento algo de dolor en la parte trasera de mi cabeza. No parece haber chichón pero sí ha habido golpe.

Me reincorporo como puedo. “Creo que me he desmayado”, le digo a Estela. Y vuelvo a la cama a dormir.

Esta mañana al lavarme la cara veo en el espejo un golpe en la ceja derecha. Me duele.

Es la primera vez que me pasa algo así. He estado a punto de desmayarme otras veces, pero recuerdo perfectamente la sensación de desmayo. Esta vez no. Sólo puedo deducir que me he desmayado pero no tengo ningún recuerdo ni del desvanecimiento de consciencia, ni de los dos golpes en la cabeza (debió ser uno contra el radiador y otro contra el suelo), ni de los varios segundos que Estela dice que estuve respirando fuerte y resoplando mientras estaba ya en el suelo. Ni siquiera es un “estaba sentado en la cama y de pronto estoy en el suelo”, no, es que lo siento como si entre ambos acontecimientos hubieran pasado horas. Un hueco dejado en blanco en uno de los accidentes más extraños que he vivido.

Sobre mi estómago. Creo que voy mejorando, gracias.