¿Probablemente?

He oído que un par de autobuses de Barcelona llevarán la siguiente frase:

Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida.

Yo no estoy de acuerdo. Si por mi fuera, la dejaría así:

Dios no existe. Punto pelota. Y ahora dejad de joder.

Quiero aclarar que sí estoy de acuerdo con el probablemente, pero sólo a nivel científico-matemático, y con una probabilidad casi absoluta. El problema con el lema de los autobuses es de lenguaje: cuando la gente de la calle dice probablemente, suena a «hay más de un 50% de posibilidades de que…» y no es eso lo que los ateos queremos decir con la frase, sino «hay un 99.9999999…%, y no digo un 100% porque como escéptico no me cierro las puertas a nada, de que Dios no exista, y en la remota posibilidad de que existiera, más me vale vivir como si no, porque si en treinta y cuatro años no ha tenido la decencia de venir a comer a casa, no creo que se presente este domingo».

Total, que como la gente sólo entiende las cosas a ostias, la segunda frase sería más efectiva.

Bola extra: Hace unos días tocaron a mi puerta dos mujeres. Una era una señora de avanzada edad y la otra una mujer inmigrante de unos 30 años. Me preguntan «¿Qué opina usted de la Biblia?». «Un bonito libro de cuentos», contesté. «¿No cree usted en Dios?». «No, en absoluto. No es que no crea, es que sé que no existe.» «Pero ¿y todas las evidencias?». «¡¿Evidencias?! Creo, señora, que evidencias sobre la existencia de Dios es lo último que va a encontrar. Y ahora, si me disculpa, hace frío aquí fuera, y como no llegaremos a entendernos, les ruego que sigan su camino. Buenos días.»