Slumdog Millionaire


Bajo un halo de originalidad, con la etiqueta de cine independiente y la supuesta influencia del cine indio del llamado Bollywood, la película ganadora de los oscars de este año se me antoja, hasta cierto punto, ñoña y tramposa.

No quiero que se me malinterprete: la película está muy bien. Pero todo lo que promete durante la primera parte, con la historia de los niños de la calle sobreviviendo a la jungla social, algo que recuerda a la magistral Ciudad de Dios (2002), se queda en puro humo cuando descubrimos que estamos ante una película romántica de sabor clásico (sí, aquello de chico busca chica, chico encuentra chica, chico pierde chica…), por supuesto con final feliz.

¿Recomendada? Sí, claro. ¿Es película de oscar? La verdad es que sí, pero hace tiempo que sabemos de qué pie calzan estos premios; cuando la peli gana es casi una garantía de que nos va a gustar, pero no esperemos que nos sorprenda.

Vicky Cristina Barcelona


Bien parece que Woody Allen ha hecho una película de encargo para salir del paso. Estoy seguro que las condiciones impuestas desde la productora catalana y las suyas propias como autor de una película por año han menguado la calidad de una película de gran potencial. Yo no me quejo de que la película sea una postal de Barcelona. Me quejo de que sólo sea eso. Ni siquiera me importa mucho que el «fet diferencial català» no aparezca en absoluto; eso es algo que no se puede esperar del guión de un catalán que quiera vender la película fuera de Catalunya, por lo tanto ni se lo vamos a plantear a un newyorkino. Un guión que, por cierto, no tiene ni pies ni cabeza y que no parece de Woody Allen.

Reconozco, eso sí, que Penélope Cruz está estupenda. No sé si merece el oscar que le han dado, pero estoy seguro que su personaje no estaba en el guión tal como ella lo acabó interpretando. O si lo estaba, la Pe consiguió darle fuerza y credibilidad a un personaje que no había por donde cogerlo. Y ahí es donde falla Scarlett Johansson, que pretende ser el personaje cuerdo en esta loca y extraña fantasía del trío feliz. También me gusta Rebecca Hall, aunque su historia quede un poco aparte y colateral al resto del argumento. Bardem está bien, como siempre, aunque su personaje no es muy diferente de otros que ya ha hecho antes (con Almodóvar o Gómez Pereira, por ejemplo) y por eso no destaca.

He leído que Woody Allen intentó hacer una almodovarada. En absoluto. En cuanto Pedro Almodóvar salió de su Madrid e hizo una película en Barcelona, le salió Todo sobre mi madre. Una maravilla que no tiene ni punto de comparación con la postal de Woody Allen. Lo demás, lo dicho, Barcelona como simple decorado, que podría haber sido cualquier otra ciudad, y una decepción para este barcelonés exiliado que esperaba que Woody Allen se volcara más en este proyecto haciendo, por lo menos, una película de Woody Allen en Barcelona. La firma cualquier otro y me lo creo más.

Añado: No se pierdan la Entrevista a Woody Allen, por Supermon, en Halón Disparado.

Wall-E


Las películas de la compañía Pixar no sólo destacan por su excelencia en el campo de la animación 3D, sino por ser excelentes películas en sí mismas, empezando por sus puntos de partida: sus soberbios guiones. Pero mi apreciación personal es que esta vez me han fallado. En sus anteriores películas, incluso en las tres con historias más sencillas e infantiles como Bichos (1998), Buscando a Nemo (2003) y Cars (2006), el guión es milimétricamente perfecto. Pero siento que en Wall-E la historia flaquea por muchos lados. En realidad asistimos a la historia de amor entre dos robots, y desde este punto de vista no tengo ningúna objeción. Lo que en realidad me chirría es el trasfondo de ciencia ficción futurista, que, incluso homenajeando estupendamente a los grandes clásicos (ahí están el HAL de 2001 y el Gran Hermano de 1984), no consigue establecer una lógica interna consistente (1 con SPOILERS).

Por otro lado…, bueno, por todo lo demás, en realidad, la película es una maravilla. Me encantan los dos personajes principales, uno que es clarísimamente un Johnny número 5, y el otro un iPod avanzado versión año 2800, en homenaje a Steve Jobs, el dueño de la compañía Pixar, que es el mismo que de la compañía Apple. Es increíble cómo dos personajes que son prácticamente mudos y que se comunican entre ellos, y por ende con nosotros, con ruiditos (lo que hace que más de la mitad de la película sea casi casi cine mudo, un riesgo del que salen airosos) nos puedan transmitir tanto. Son geniales el afán coleccionista del robot protagonista y su curiosidad por los objetos, la horda de robots locos y, por ende, antisistema en la nave espacial, la forma de representar a los humanos, que, aunque inconsistente (ver de nuevo 1), tiene un brutal valor simbólico con la sociedad occidental de hoy en día acomodada en el consumismo y las comunicaciones virtuales… y también quisiera destacar el maravilloso epílogo sobre la, digamos, para no estropear demasiado, la segunda y revisada historia de la humanidad, vista a través de la historia de la pintura: fondo y forma intrincadas como nunca, y que además invitan a una segunda lectura como un guiño sobre la propia compañía, pionera en el 3D, después de que hace año y medio fuera comprada finalmente por la gran representante de la animación tradicional: Disney.

Total, que les ha salido un bonito alegato ecoanticapitalista con historia de amor robótico incluida, pero que como distopia futurista deja que desear.

Off-topic: Quisiera quejarme amargamente sobre las condicines deplorables en las que vimos la película. Soy de los pocos que quedan que prefiero gastarme las siete libras que vale la película en el cine, con la pantalla grande, el sonido envolvente, la cómoda butaca y la sala oscura, especialmente si tengo una mínima seguridad de que la película lo va a valer, como es el caso. Pero cuando empieza el corto Presto, el proyeccionista (esa figura que ya no existe porque se encarga simultáneamente de los siete proyectores de las siete salas que tenga el complejo), dejó puesta una lente que nos mostraba la película en formato vertical, con los personajes delgadísimos y altísimos. Cuando a los cinco minutos vinieron a arreglarlo, el corto ya había acabado, y lo hicieron de tal forma que la zona de la pantalla de más a la izquierda estuvo tapada (en negro, vamos) durante más de la mitad de la proyección. No es que se perdiera nada fundamental, pero se perdía el equilibro de la fotografía del formato panorámico y, joder, que no estaba bien, no era perfecto, y yo, por el cabreo, no pude concentrarme a disfrutar de la peli lo que merezco por lo que he pagado. Ya sé que lo que hay que hacer en estos casos es levantarse e ir a buscar a alguien responsable y avisar a tiempo; eso obliga a perderse unos minutos de la peli, que ni yo ni nadie más de la sala estuvo dispuesto a hacer. Lo peor es que, después, nos conformamos como borregos en vez de ir en masa a pedir que nos devuelvan el dinero. Lo merecemos por burros. Eso sí, si ya voy poco al cine, la próxima vez aún me lo pensaré un poco más.

1.- ATENCIÓN SPOILERS. ¿Alguien me explica como se pueden reproducir unos gordos que no se mueven de sus sillas transportadoras y que apenas pueden mantenerse en pie? Y otra: Si las máquinas se rebelan contra los humanos y no quieren volver a la Tierra ¿qué sentido tiene mantenerlos vivos en este estado de enajenación mental?

Dreamgirls


La factura de Dreamgirls (2006) es excelente. Algo pretenciosa, quizás, pero está muy bien hecha. Vamos, que es una película que hicieron con el punto de vista puesto en los oscars. Interpretaciones, guión, canciones, fotografía, el tema del racismo, la ambientación histórica…, todo está hecho para gustar, sobre todo a los miembros de la academia. Al final fue medio fiasco porque ya obtuvo menos nominaciones de las que supongo esperaban, y acabó ganando Jennifer Hudson como actriz secundaria y el montaje de sonido. La verdad es que la actriz está muy bien, es de lo mejor de la película, al igual que Eddie Murphy, sorprendente, aunque ya sabemos que a todo actor de comedia le toca un papel serio en algún momento por el que ser nominado (Robin Williams en El indomable Will Hunting o Bill Murray en Lost in Translation).

La peli es un musical que a la vez esta basado en un musical de Broadway estrenado en 1981 y que se inspira en la historia de la discográfica Motown y de algunos de los grupos y cantantes que lanzó, en especial The Supremes y Marvin Gaye. En la película los nombres están cambiados. La discográfica es Rainbow, el trío son las Dreamettes, al principio y más tarde Deena Jones and the Dreams (como las Supremes pasarían a ser Diana Ross y las Supremes), y Marvin Gaye sería el personaje de Eddie Murphie, James «Thunder» Early.

Es muy interesante la forma como se nos cuenta la historia de la música negra en Estados Unidos en los años 50, 60 y 70, con un mercado al principio dominado por blancos (¿He oído Elvis?) que muchas veces «tomaban prestados» estilos, modas y canciones del mundo oculto de los negros. Es brillante el momento en que un grupo blanco y modosito copia una de las canciones de las primigenias Dreamettes.

Pero la peli tiene un par de pegas para mi gusto. El más importante es que el tema me interesa más bien poco. No se me malinterprete, la historia de la música de la época sí me interesa, pero me interesa en cuanto a cómo el soul y el blues ha influenciado a la música que realmente me gusta, como el punk, el ska o el rock sinfónico de los 70. Pero la peli sigue la música de las Supremes, que pasan del soul al disco-pop en tres décadas, desviándose sustancialmente de mis gustos musicales. Por otro lado me sucede con esta peli lo que a muchos les sucede con los musicales: el hecho de que de pronto se pongan a cantarse las penas y los amores mútuamente unos a otros no me encaja, y creo que es un problema de lógica interna de la peli, ya que durante la mitad de la peli, las canciones están integradas en la trama, se cantan en un escenario o en los ensayos, pero de pronto en una escena empiezan a cantar sin venir a cuento. Esto y varios momentos de aburrimiento han hecho que no la disfrutara demasiado.