Èric, dia 2

Eric

En principio esta tarde ya teníamos que estar en casa, pero la comadrona ha notado en la revisión de la mañana que Èric hacía unos ruidos algo extraños (a mí, más que extraños, me ha parecido una especie de quejido constante y suave, como un murmullo al respirar) y ha llamado a la pediatra, quien ha decidido mantenerle un par de días en observación.

Entonces nos han subido a la sala de arriba, una sala más clínica, la clásica de hospital a la que estamos acostumbrados en España. La putada es que he de volver a casa cada noche, pero por lo demás, prefiero que me hagan un buen diagnóstico aunque sea a costa de estar un par de días más en el hospital.

Por lo demás Èric está bien, sanote y fuerte. Le está costando empezar a tomar pecho, pero parece que esto es lo más normal, tanto la madre como el hijo tienen que aprender a reconocerse.

Pasito a pasito.

Eric y mamá

Eric, the Bananaman

Ayer. En la oficina.

Mi jefe: ¿Y ya sabéis cómo le vais a poner?
Yo: Sí, Eric.
Mi jefe: Eric… ¿por alguna razón?
Yo: Es el único nombre en el que nos hemos puesto de acuerdo.
Mi jefe: Pues yo… ¡Ejem! Vaya por delante que me parece un nombre muy bonito…
Compañero 1: Ahora viene el pero…
Mi jefe: Je, je, bueno, es que el gato de mi abuelo se llamaba Eric. ¿Qué famosos hay que se llamen Eric?
Yo: Eric Clapton. Por eso si más adelante tenemos otro niño le llamaremos Marc… ¡Ah! Y Eric el vikingo.
Compañero 2: Eric, the Bananaman
Yo: ¿¡The Bananaman!?
Mi jefe: ¡Claro! Eric, the Bananaman, éste