Hellboy II: El ejército dorado


Siento que Guillermo del Toro tiene con la segunda parte de Hellboy (y también con la primera) un problema de definición. No está claro si está haciendo una película para adultos o para niños. No está claro si quiere hacer una película de acción, de superhéroes o de fantasía. Lo que sí está claro que hay una intención de que la película sea para todos los públicos y con un esquema de lo más estándar donde lo que prima es el final feliz. Quiero pensar que se le debe de echar la culpa a los productores americanos, porque creo que del Toro se sentiría más cómodo si tuviera la libertad de poner toda la sangre, desmembraciones y vísceras que la historia requiere y, si pudiera, pondría elementos más dramáticos como en El Laberinto del Fauno.

La película empieza estupendamente, con una inmensa introducción a la historia del ejército dorado hecha con personajes no del todo definidos, como si fueran de barro. Esta clase de introducción me recordó a lo que hizo Coppola en su Drácula, con la introducción de la historia de Vlad el empalador hecha con sombras chinas. De hecho, la película me pareció una auténtica maravilla hasta la escena del gigantesco monstruo tentacular de color verde, la cual es fantástica y espectacular, pero que está metida en la historia con calzador y sin venir a cuento. Antes de ésta, la escena del mercado troll es genial. Después la película se alarga innecesariamente con la búsqueda del ejército dorado, y demás tramas que acaban sin tener demasiado sentido.

Eso sí, el derroche de imaginación que destilan los escenarios y los variopintos personajes valen lo que cuesta la entrada del cine, que ya es decir. La lástima es que la línea argumental no esté a la altura. La historia se enmarca en un mundo de fantasía que le va grande a la película, y ese es otro problema: por ejemplo, (y atención SPOILER) si en una historia metes un ejército de setenta veces setenta robots indestructibles, la batalla final tiene que ser acorde con lo que se espera de un ejército así, y no reducirla a una sencilla, aunque espectacular, lucha de espadas.

Y es que en definitiva es una historia fantástica y espectacular que hay que enmarcar en una película de Hollywood con buenos y malos y final feliz. Y claro: algunos finales felices estarían mejor si incluyeran la destrucción de la humanidad.

Hellboy


Desde El Laberinto del Fauno tengo a Guillermo del Toro como unos de los directores actuales más prometedores. Ahora está a punto de estrenar Hellboy II: El ejército dorado, que por el trailer y los avances que hemos ido viendo hasta ahora tiene una pinta estupenda. El problema es que todavía me queda recuperar gran parte de su filmografía y una de las que me faltaba es esta primera parte.

En parte ha sido una decepción, porque me esperaba una trama menos tópica y más interesante: no deja de ser el mismo esquema que Blade u otra película con superhéroes; presentación de personajes, la putada del malo, búsqueda y encuentro del malo y batalla final. Pero salvando la trama, hay varias otras cosas que me encantan, empezando por el diseño de los mundos y los personajes, con ese estilo tan propio de Del Toro, tan fantástico e imaginativo. También me encanta el mismo personaje de Hellboy, a quien Ron Perlman impregna un aire de superioridad y humor negro muy del estilo de Humphrey Bogart, un tipo duro, y no sólo por fuera, sino también aparentemente por dentro, aunque le podamos descubrir sentimientos ocultos. El Abe Sapien de Doug Jones también es fascinante y John Hurt está muy propio como el Doctor Broom.

Total, que si la segunda parte sirve para meter estos fascinantes personajes y la fantástica ambientación en una trama más interesante que la primera, bienvenida sea. La respuesta, en pocas semanas.