Resumen del resumen del informe suizo

Cuando vi que entre los enlaces de mis amigos alternativos empezaba a correr uno que ensalzaba la homeopatía, no me extrañó lo más mínimo pero no no le di ninguna importancia y lo dejé pasar, ya había pasado otras veces y he perdido demasiadas energías discutiendo inútilmente sobre el tema. Pero esta vez me quedó el gusanillo contoneándose en mi estómago y acabé leyendo el enlace. Esta vez había algo diferente: era el resumen de un informe que parece que los suizos han utilizado para justificar la subvención pública de los tratamientos homeopáticos. A parte del argumento de autoridad de «los suizos son gente seria», el resto del artículo no utilizaba el típico lenguaje falaz, metafísico o esotérico que usan otros artículos sobre la homeopatía. El artículo estaba dirigido a gente que a priori no está predispuesta a dejarse engañar. Era el mismo lenguaje con el que está escrito un informe científico de verdad. Algo fallaba.

Pensé en todas las discusiones anteriores que he tenido con mis amigos y en cómo muchos de sus argumentos para defender algo que cae fuera del ámbito científico es precisamente denostar la ciencia, o aquello de «la ciencia no lo es todo», «hay cosas que no se pueden explicar con la ciencia». Pero resulta que cuando aparece algo que sí que aparenta respaldar la homeopatía de forma científica, es el artículo más distribuido del día. Eso tiene un nombre y se llama el sesgo de confirmación: Si dices lo que quiero oír, entonces te escucho, te creo y hasta te divulgo. Si lo que dices me contradice o no me interesa, probablemente lo ignore, lo olvide, y hasta lo denoste y lo desprecie.

Se presentaba un reto. Mandé el enlace a la lista de amazings, quienes encontraron enseguida el informe original de ¡260 páginas! Arturo Quirantes se ofreció para leerlo y destriparlo y de ello ha sacado hace un rato un artículo en la web de amazings que no tiene desperdicio y que muestra cómo trabajan quienes quieren influir en que un gobierno apoye la compra de sus productos, aunque no funcionen.

Y resumiendo el resumen: las páginas del informe están plagadas de sesgos de confirmación. ¡Qué casualidad!

Discusiones homeopáticas

Como otros muchos, supongo, me he enzarzado unas cuantas decenas de veces en discusiones sobre la homeopatía, la acupuntura y similares sin que haya ni un milímetro de avance en lo que yo creo que es la esencia de una discusión: ponerse de acuerdo. Para los defensores de las pseudociencias, y especialmente la homeopatía, parece que el objectivo de discutir es únicamente «ganar la discusión»; demostrar que se tiene razón a costa de lo que sea, pero especialmente cargándose la esencia del pensamiento crítico a través de un uso perverso de la retórica y la dialéctica. Las trampas del lenguaje lógico, las falacias, están a la orden del día en el discurso pseudocientífico.

He encontrado un par de vídeos que presentan una discusión entre un escéptico tonto y una defensora de la homeopatía de discurso inteligente, hilvanado y convincente. En estos vídeos, la defensora de la homeopatía gana la discusión, sin lugar a dudas. Eso no significa que tenga razón:

Esto me recuerda a una de las preguntas que alguien del público le hizo a PJ Myers en la pasada conferencia escéptica TAM en Londres:

Alguien del público: (cito de memoria) Tengo una duda que me atormenta: mi director de tesis es uno de los astrofísicos más respetados del mundo, ha publicado en Science y en Nature y se codea con las grandes mentes del mundo en su ámbito. Pero resulta que tienen una biblia en el despacho y pasa los fines de semana en reuniones cristianas. ¿Cómo se explica esto?

Myers: (también de memoria) Las personas inteligentes tienen una increíble capacidad para racionalizar lo más absurdo. Los teólogos más importantes de la historia han pasado sus vidas explicando de forma lógica los misterios de la fe, y de forma admirable. La inteligencia y el escepticismo no tienen que estar necesariamente relacionados.