Nómadas

Ayer por la tarde firmamos nuestro tercer contrato de alquiler en Inglaterra. Nos mudamos en dos semanas.

La verdad es a la casa en la que estamos entramos con mal pie (más sobre la última mudanza aquí, aquí y aquí), pero el que nos entregaran la casa sucia fue el menor de los males. En alguno de los posts que he enlazado ya se intuía cuál sería la razón que nos está echando de esta casa: el ruido y la suciedad.

Poco después de entrar, un martes de junio a las once de la noche unos vándalos rompieron los cristales del Tesco enfrente de casa y lo vimos todo desde la ventana de la habitación. Cuando nosotros descolgamos el teléfono para llamar a la policía ya estaba llegando una patrulla, pero los chavales huyeron.

Ese día decidimos que nos quedaríamos en la casa el menos tiempo posible, pero nuestro contrato duraba un mínimo de seis meses y, por lo tanto, estábamos atados hasta noviembre. Y en noviembre, como sabéis, el tamaño de la barriga de Estela no estaba para mudanzas, en diciembre nació Eric y en enero, con un bebé de días, pues tampoco. Aun así no hemos dejado de mirar casa y pisos, intentando subir el nivel hasta las tres habitaciones y aprovechando que los precios de alquiler, ahora sí, están bajando.

Nunca volvió a pasar nada parecido a lo de los vándalos, pero los gritos en la calle durante el día a todas horas y también por la noche, la gente tirando restos de comida justo enfrente del portal de casa, incluso varias veces hemos tenido que limpiar la puerta de entrada porque estaba embadurnada con chocolate o salsa de sandwich, un grupo de niñas adolescentes (que son las mismas que estaban merodeando cuando la noche de los cristales rotos) que a todas horas andan por la calle gritando y ensuciando, coches que entran a nuestro lugar de estacionamiento a comer (de día) o a follar (de noche) y luego tiran los restos (la de bolsas y condones que hemos tenido que recoger incluso dentro de nuestro jardín), …, son demasiadas razones como para aguantar un solo día más aquí.

En dos semanas volveremos a un piso. Nos ahorramos subir escaleras a las habitaciones un montón de veces al día. Es más amplio y con una habitación más, por el mismo precio. El barrio se ve tranquilo y tengo cinco minutos más en bicicleta al trabajo que desde aquí, pero no me importa. ¡Qué ganas tengo!

Enésima mudanza

Esta mañana hemos llenado de nuevo el coche de cajas para llevarlas esta tarde a la nueva casa. Oficialmente no nos mudamos hasta el sábado, pero el dueño va a estar hoy poniéndonos las camas y nos dejará meter algunas cajas. Entre el sábado y el domingo, todo lo demás, y si es necesario me pillaré el lunes de fiesta (no, aquí no dan días por mudanza, ya lo he preguntado) para limpiar y que no nos pase lo de la otra vez.

Así que, a partir de que el sábado meta el ordenador en su caja y me lo lleve a su nueva ubicación, vamos a estar unos días desconectados hasta que nos hagan el traspaso de línea. Además, el jueves que viene, en una semana, vamos en coche a Barcelona para dejarlo allí, a ver si alguien nos lo quiere comprar. Entre una cosa y otra poco tiempo tendré para blogs hasta dentro de un par de semanas, aunque espero no desaparecer por completo, que aquí en el trabajo, como ahora, de vez en cuando me recreo.

Sed felices en mi semiausencia.