Pasaporte para un bebé no inglés en Inglaterra

Èric no es Inglés, a pesar de haber nacido en Inglaterra. No es algo muy importante, la verdad. Por ser español, es también europeo, y eso, hasta que nos volvamos locos y volvamos a cerrar las fronteras, es tener las puertas abiertas en gran parte del mundo. Pero claro, hay que tener un pasaporte, y como no es inglés, no vale ir a la oficina de pasaportes de nuestro pueblo.

Hay que ir al consulado de España en Londres.

Para el pasaporte de Èric hace falta tenerlo inscrito en el libro de familia, una autorización del padre o la madre, pagar 12.05 libras, una foto del bebé y, si quieres que te lo manden a casa, un sobre prepagado con tu dirección. Entonces tendrás el pasaporte en casa en dos o tres semanas.

Para inscribir al bebé en el libro de familia hace falta que los padres estén inscritos en el consulado, fotocopias de los pasaportes, el registro inglés del nacimiento del bebé y, como la madre no es originaria española, una copia del registro de la madre en el registro civil español. Si quieres que te lo manden a casa, igual, das el sobre prepagado y en una semana lo tienes de vuelta.

Para registrarse en el consulado hace falta una copia del pasaporte, una prueba de residencia (la factura del gas, por ejemplo) llenar el formulario y presentarse personalmente en el registro del consulado.

De todo esto nos dimos cuenta hace poco más de una semana y tenemos el vuelo a Barcelona para este viernes que viene. Por supuesto, el niño no puede volar sin DNI o pasaporte.

Así que el martes nos dirigimos los tres en coche al consulado de Londres con una carpeta de documentos y fotocopias listos para adelantar todo lo posible y dispuestos a posponer el vuelo dos o tres semanas si no nos aseguraban tener el pasaporte para el día 20. La solución pasaba, aparte por implorar máxima celeridad en los procesos, por evitar la parte de enviar documentos por correo, así que hubo que volver a Londres el viernes a por el libro de familia, tramitar entonces el pasaporte de Èric, y nos han prometido que lo tendrán el jueves 19.

Y este viernes volamos a Barcelona a pasar cinco días.

Paternity leave

Esta semana he estado de baja de paternidad, pero no la he sentido como vacaciones, en absoluto. Y no es porque el bebé dé mucho trabajo.

La baja de paternidad (o paternity leave) aquí en Inglaterra es voluntaria. Puedes tomarte cero, una o dos semanas. «Pero entonces todo el mundo se toma dos, ¿no?», me diréis. «Pues no,» contesto, «porque no te pagan el sueldo completo». De hecho queda una especie de sueldo mínimo que en mi caso es una tercera parte de lo que ganaría si trabajara esa semana. Además, si las tomas, hay que tomarlas seguidas y dentro de las primeras ocho semanas del bebé.

Mi solución de compromiso ha sido tomarme sólo una semana, la última que podía, ya que Èric cumple ocho semanas el martes que viene, aprovechando que mi suegra se fue el lunes y así Estela no se quedaba de golpe sola con el bebé.

Mi idea era utilizar esta semana, aparte de para ayudar a Estela, para aquellas cosas que uno no puede hacer mientras trabaja, como trámites burocráticos. La misión principal era sacarle el pasaporte a Eric, ya que el viernes que viene vamos a Barcelona a ver a sus yayos, sus tías, y sus bisabuelas, que todo el mundo está ansioso por conocerle. Pues el lunes lo usamos en llevar a la madre de Estela a Heathrow. Íbamos con tiempo, pero tardamos tres horas en un recorrido que el Tom Tom marca en condiciones normales como hora y media. Le fue justísimo para coger el avión, pero lo conseguimos. El martes fuimos al consulado de España en Londres para los trámites del pasaporte de Èric. Esto lo explicaré mejor en otra entrada, porque le puede servir a alguien. El caso es que decidimos ir en coche, aun teniendo que pagar el congestion charge (ocho libras), porque no me imagino con el niño en el tren y el metro de Londres. Fue terriblemente cansado, pero lo logramos.

La idea del miércoles era ir al cine, a una sesión especial llamada Big Scream donde van las mamás con sus bebés y se toleran los lloros inconsolables. Pero el lunes y el martes Èric hizo un poco de sangre en su caca, y decidimos ir al ambulatorio. Total, nos dijeron, probablemente había sido un poco de estreñimiento o una heridita interna causada por la irritación y que si le pasaba más seguido o más intensamente que volviéramos. No le ha vuelto a pasar.

Sólo el jueves lo sentí un poco como día de vacaciones, y eso gracias al estupendo día que hizo por la mañana y el paseo de tres horas que hicimos al lado del río. También aproveché para llevar el coche al taller y me depellejaron 160 libras por un sensor de temperatura estropeado que hacía que el coche tragara gasolina a la desesperada. Ayer tuve que volver a Londres por el tema del pasaporte, en realidad es que el primer día (el martes) sólo nos inscribimos los tres y dejamos el libro de familia. Ayer recogí el libro de familia, que era necesario para la tramitación del pasaporte, y eso es lo que hice. El jueves que viene hemos de volver a Londres a buscarlo. Nos lo podrían mandar por correo, pero entonces no estaría listo para viajar el viernes.

Y esta ha sido mi semana de baja de paternidad. No hay planes para el fin de semana más que ponerse a cocinar la comida de la semana, que visto el plan con el bebé (darle de comer, cambiarle los pañales, acunarle e intentar que se duerma, repetir ad infinitum), Estela no va a tener tiempo de nada más.