¿Las bicicletas también van por la izquierda en Inglaterra?

Después de diez meses usando la bicicleta por Cambridge no debería estar haciéndome esta pregunta, pero es que aún tengo dudas.

Primero contesto y luego contaré una anécdota que me ha pasado hoy.

Por regla general conducir por la izquierda cuando vas en bicicleta, igual que cuando vas en coche, funciona. La verdad es que hay muchos tipos de caminos por los que una bicicleta puede ir en la ciudad. Están los carril-bici en la acera, los carril-bici en la calzada, a modo de arcén, los carril-bici compartidos con el carril bus y finalmente los caminos exclusivos de bicicleta que atraviesan campos y parques. También están los no-carril, que obviaré. Pues bien, cuando el carril de bicicleta es compartido con otros vehículos no hay problema, el sentido de circulación es el mismo que el de los coches. Donde está el problema es en los caminos exclusivos y cuando se comparte espacio con los peatones.

Más de la mitad del camino de casa al trabajo es por un carril bici exclusivo que va al lado de un canal, y después atraviesa unos campos al lado del estadio de fútbol. La parte que va al lado del canal es bastante estrecha, con curvas, y desde que hace unas semanas la primavera se ha puesto fantástica, unas amenazadoras ortigas acechan a ambos lados del camino, y no olvidemos que en uno de los lados, detrás de las ortigas, hay un canal con patos y agua. Pues esta mañana, justo después de una curva, me encuentro frente a frente con una mujer de mediana edad que iba feliz por su derecha (casualmente el lado más alejado del canal). Frenazo. Me paro y no me muevo esperando que ella continúe pasando por mi derecha. No se mueve. Hablo:

– Don’t you go on the left in England?
– No
– No?!?!???
– Well, yes, on the road, but on cycle tracks you go where you want.
– (Fantástico. Comerme las ortigas cuando me encuentro de bruces contigo. Ése es el camino que yo quiero seguir.) Whatever…

La dejé estar, pero entonces Estela, que es cabezona y no deja una discusión a medias si tiene razón, continuó discutiendo con ella. En éstas que ya teníamos dos ciclistas detrás y uno delante; estábamos bloqueando el camino. Continuamos nuestro camino, pero yo me quedé con la mosca detrás de la oreja.

Repito, en general, las bicicletas van por la izquierda. Pero casi cada día me he encontrado una o dos excepciones, y normalmente ingleses, que van por la derecha (caso aparte son los que circulan en paralelo ocupando todo el carril, pero sobre estos me desahogaré otro día). Hasta hoy que finalmente he tenido el encontronazo verbal.

Para salir de dudas le he preguntado a un compañero de trabajo que es ciclista amateur. «Siempre por la izquierda, como los coches. Lo que pasa es que la señora ésa tenía miedo de caerse al canal.» Claro.

De medios de transporte e inversiones

Desde que Estela empezó a trabajar a finales de febrero, a dos edificios de donde estoy trabajando yo en el mismo parque empresarial, hemos estado viniendo en coche al trabajo. También ha coincidido que su madre ha estado tres semanas con nosotros, y nos propusimos llegar al trabajo antes de las 8 de la mañana, para que ella pudiera salir antes y estar más rato con su madre. Yo seguía trabajando hasta las seis.

Todo esto fue hasta la semana pasada. Fue el jueves que me vino con la propuesta de una amiga suya de ir a pasar el fin de semana del 26 (el que viene) a Gales a hacer bicicleta. Le dije que estaba loca. Mi bicicleta llevaba dos meses con la rueda de atrás pinchada, al lado de la suya que no ha tocado desde que la compramos en febrero. Nuestro estado físico da mucho que desear, cuando nuestro único ejercicio físico las últimas tres semanas había sido hacer paseos turísticos para contentar a la suegra, y antes ni eso. Y luego está el coche, que desde el 5 de abril lo tenemos oficialmente ilegal en Inglaterra.

Discutimos un rato hasta que llegamos a un acuerdo: el sábado haríamos la prueba de venir hasta el trabajo en bicicleta, y si la superábamos, desde el lunes vendríamos en bicicleta al trabajo todos los días durante dos semanas. Así solucionábamos lo de ponernos algo en forma y lo de no tocar el coche hasta el viaje a Gales. Pues hasta hoy, lo hemos cumplido; llevamos cinco días viniendo juntos al trabajo, seguimos llegando a las ocho, y nos pegamos quince quilómetros diarios de pedaleo, siete y medio de ida, siete y medio de vuelta.

En cualquier caso, yo he estado sufriendo el mal estado de mi bicicleta. El sábado hinché la rueda y conseguí engrasar la cadena hasta que dejó de encallarse, ya que el óxido había hecho estragos en ella, pero la rueda no duraba hinchada más que unas horas y no tenía frenos. Hinchar la rueda cada vez que he de usar la bici es un engorro, pero ir sin frenos es peligroso y en tres días me he pegado varios casisustos. Así que ayer, que por fin tenía la hora de comer libre después de un par de días viendo pisos (1), tomé prestada una llave del ocho y arreglé los frenos. Fue más fácil de lo que creía y no tuve que usar la opción B de llevarla a un taller. Igualmente, tomé la decisión de hacer una inversión en la bicicleta y por la tarde me fui al Halfords a llenar el carro de la compra: dos cubiertas, que las que tenía ya estaban podridas, una cámara a prueba de pinchazos (que ya estoy harto, que ya he pinchado seis o siete veces desde el verano), una llave para los frenos, unas pastillas de freno, una cadena anticorrosión y un casco para Estela. Llegué a casa, puse la nueva cámara y las nuevas cubiertas, dejé las pastillas de freno y la cadena para el fin de semana. Al subir a casa examiné la cámara que acababa de sacar, encontré el pinchazo y lo parché, así la tengo de recambio por si me falla la de delante. Me lavé las manos, cenamos, y nos pusimos a terminar de ver el episodio piloto de El coche fantástico 2008, sólo para darnos cuenta de que nos volveríamos a dormir antes de terminar de verlo…

(1) El tema de los pisos dará para otro post próximamente, sólo digo que esta tarde tenemos tres visitas más.