The perfect woman

Dedicat al Mussol:

De Dexter, temporada 2, capítulo 8:

Deb: You are not allowed to talk about anyone I date as long as you are seeing miss Pardon My-Tits.
I’m sorry, Dex, but she’s gross. And pale, and nobody is pale in Miami. She’s obviously a vampire. A gross English titty vampire.

Dex: You’ve just described the perfect woman.

Hoy se estrena Dexter

Leo a Su que hoy estrenan Dexter en cuatro.

Recuerden que la recomendé efusivamente hace un par de semanas, y si son lo suficientemente vagos (o legales) para no habérsela bajado, es una gran oportunidad para empezar a verla. Es a las 22h45, y después, la segunda temporada de Roma, otra de las grandes series de los últimos años. Lo horrible es que dan dos capítulos de cada serie, así que, como siempre, quemando las series, que van que vuelan, y en horario sólo apto para noctámbulos. Si cuando digo yo que el emule es una maravilla es por algo.

Luego no me digan que no avisé.

Dexter, primera temporada

Teníamos esta serie guardada en el disco duro multimedia esperando algún momento propicio de sequía de series. El momento llegó después de fundirnos la sexta temporada de Friends justo después de la mudanza a la nueva casa, cuando aún no nos habían hecho el traspaso de la línea de teléfono e internet.

Dexter, la serie, tiene el nombre de su protagonista absoluto: Dexter Morgan, un psicópata / asesino en serie, interpretado por un excelente Michael C. Hall, educado por su padre adoptivo para canalizar sus impulsos asesinos hacia personas que «merecen morir». Mientras tanto debe de fingir una vida normal, algo que ha conseguido obteniendo el trabajo perfecto: es experto en análisis de restos de sangre para la policía científica. Hasta aquí pinta bien. Pero es que es aún mejor.


¿Alguien ha perdido una mano?

Esperaba encontrarme un caso distinto en cada capítulo, con una trama secundaria general que levemente introduciría las relaciones entre los personajes; algo tipo C.S.I, o tipo House. Pero no: la continuidad de la trama es total durante los doce capítulos de la primera temporada, y no tiene ni un bajón, cada capítulo cuenta lo que tiene que contar y consigue mantenerte en vilo para el siguiente, donde se desgrana un aspecto más de la personalidad de Dexter, una pista más para encontrar al (otro) asesino. Todos estos aspectos confluyen en un último capítulo que culmina muy dignamente los once anteriores. En este aspecto de la trama global, se nota que está basado en una novela. No creo que la segunda temporada funcione tan bien en este sentido, pero, por supuesto, le daremos una oportunidad.

Hay otros aspectos que quiero destacar. La serie está centrada en su personaje principal, y por tanto, la moral que plana sobre la serie es la de un asesino psicópata, o sea, ninguna. Dexter, por supuesto, está de acuerdo con la pena de muerte, pero está de acuerdo porque lo estaba su padre adoptivo, el policía que le educó «para sobrevivir», y es bajo esta moral que Dexter puede canalizar sus impulsos. Vamos, no es que la serie justifique la pena de muerte (aunque se pueda considerar que sí lo hace), es que esta justificación es necesaria para que el personaje funcione.


¿O un pie?

Luego está el retrato que la serie hace de Miami, que no tiene nada que ver con lo que hemos visto en otras series (y ahora estoy pensando en C.S.I: Miami). El Miami de Dexter se me antoja un retrato realista de lo que sucede en una ciudad que, pese a estar en Estados Unidos, es igual que Cuba pero en la dimensión alternativa donde ésta es capitalista. Si hay algún caso de tráfico de humanos en C.S.I: Miami, se trata como algo ajeno y casual, y si hay algún policía cubano, es la excepción y está perfectamente integrado. En Dexter, la mitad de los policías son cubanos, hablan español entre ellos y llegaron de ilegales cuando eran jóvenes. Además, eso crea un problema real de racismo dentro de la policía. Hay otros detalles, como el mercado de frijoles, carne y frutas, con el mismo aspecto latino que tienen los de Ciudad de México, o la música, pura salsa, ya sea en las discotecas o en la calle.

Hay muchos más aspectos que hacen de Dexter una serie excelente, y no voy a entrar más en ellos, excepto en lo mejor de todo que es el personaje principal. Sus éxitos son los de un niño travieso al que le han salido bien las cosas, que ha conseguido putear al vecino y además echarle las culpas al hijo del mismo, y esa es la interpretación que nos ofrece Michael C. Hall, creando en el espectador una simpatía mórbida que saca el diablito que todos llevamos dentro.

Para terminar os dejo con los brillantísimos títulos de crédito, que no son más que un excelente retrato del personaje con la metáfora del desayuno. La música de Daniel Licht, por cierto, también es excelente.

Actualizo (10/Jun/2008 14h04): He modificado el enlace al video porque parece que algunos navegadores no lo podían ver. Además, en este enlace podéis verlo en mejor calidad, y con algunas diferencias.